ALÉGRATE LA VIDA

Cuando hay alegría en la vida de la persona todo se siente de una manera diferente, los sentidos perciben con otra cualidad sensorial y las emociones danzan en sintonía con ese estado de bienestar.
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Dra. María Del Castillo Aparicio. Psicóloga de Hospital Quirónsalud Zaragoza.
20/03/2017

La Felicidad puede definirse como ese estado de armonía donde nos sentimos sintonizados con nosotros mismos y con el entorno. Hay muchas maneras de acceder a este estado de plenitud, aunque como es un bien muy preciado el camino a veces no se muestra a simple vista. Como en los cuentos infantiles, el tesoro se encuentra tras sortear un sinfín de peripecias. En la vida real esas dificultades o trabas las pone nuestra propia mente, con sus expectativas, miedos, cargas y tensiones.


A menudo priorizamos la sintonía con el entorno por encima de la interior y la buscamos a través de cosas materiales, de actos palpables o de relaciones que nos indiquen que hemos logrado lo que nos proponemos. Planteamos un camino de fuera adentro, queremos conseguir que la alegría, el bienestar nos llegue del exterior. Pero la felicidad así hallada es efímera, enseguida se crea la necesidad de algo más y vuelta a empezar. Volvemos a conectar con la carencia, el estado de necesidad, la pulsión a conseguir lo que nos proponemos, la tensión en el camino y la frustración si el objetivo no es alcanzado. Para obtener un instante de satisfacción pasamos por muy complejos momentos muy alejados de la sensación de felicidad, que se hace nimia por que no llega a compensar los desvelos para alcanzarla.


Existe otra manera de encaminarse a la felicidad, esta es, de dentro a fuera. Crear sensaciones, pensamientos, actitudes que nos ayuden a construir momentos felices en nuestro interior, llenarnos de energía positiva que compartir con nuestro entorno. Estamos hablando de cuidar nuestra salud emocional, un bien en el que es necesario invertir todos los días.

Si en algún momento pierdes el enfoque, no te asustes, pero tampoco hagas como si no pasara nada. Estamos diseñados para estar bien, aunque a veces nos toca pasar por rachas un poco más oscuras que nos indican que algo necesita atención o ser cambiado. Tómate un tiempo, obsérvate y permítete cambiar eso que está bloqueando tu bienestar. Si el tiempo de malestar se alarga busca ayuda, la salud emocional es valiosa y delicada, si nos mantenemos un tiempo largo sin alegría los daños pueden ser más complicados de resolver.

La tendencia natural es la salud, la propuesta es enfocarnos hacia ese objetivo con alegría y amabilidad. Nuestra responsabilidad es estar muy atentos a cuando existe la posibilidad de alejarnos de esa tendencia para con voluntad volver al camino de la felicidad.

Céntrate, suelta todo lo que no es importante para hoy.

Desconecta de tus expectativas, siembra en tu corazón. Mantén tu cabeza conectada con tu presente no con el de los demás.

Dúchate con una sonrisa, sal a caminar o hacer ejercicio, busca compañía en la que haya una reciprocidad nutritiva a nivel emocional. Involúcrate con el buen funcionamiento de lo que te rodea. Trabaja con entrega, dosificándote, mantén un esfuerzo eficiente que puedas mantener durante toda la semana y sonríe, la sonrisa aligera la carga y contagia el ambiente de positividad. Permítete espacios de soledad, es muy importante tener momentos para conectar contigo solo contigo, descansar en tu interior. Estos espacios los puedes utilizar para descansar o para realizar alguna actividad como leer, meditar, pasear en soledad. Estos momentos son excelentes oportunidades para aplicar atención consciente al presente, una habilidad que no sólo nos permite vivir más intensamente cualquier situación, sino que nos alarga la vida porque reduce el estrés y nos aporta más satisfacción.

La salud emocional crea un bucle positivo con la felicidad, se alimentan y cuidan mutuamente. Cuanto mejor nos sentimos emocionalmente más felices somos, cuanta más alegría y buen humor más salud emocional. La salud emocional es algo que hay que cuidar, no ocurre y ya está, hay que invertir tiempo e intención. Dedica todos los días un espacio de tu tiempo a alegrarte la vida.